Taller de mapeo en el “Museo Ferrowhite” de Ingeniero White, Bahía Blanca


El primer contacto con Analía del Museo Ferrowhite comenzó hace unos meses cuando nos comentó acerca del increíble trabajo que realizan por esos pagos y nos invitó a viajar para socializar algunas herramientas iconoclasistas con el objetivo de incorporarlas al proceso de trabajo que vienen realizando desde el año 2004 con lxs vecinxs de Ingeniero White. El museo está ubicado en lo que era el taller de reparaciones de la ex usina General San Martín, y allí aloja herramientas recuperadas tras la privatización y desguace de los ferrocarriles en los años noventa. Periódicamente organizan todo tipo de actividades como modo de reconstruir la historia y acción común de lxs vecinos de una localidad que en los últimos decenios ha mutado a un perfil signado por la fuerte presencia del Polo Petroquímico y de las actividades portuarias.

Organizamos dos instancias de trabajo, una más interna y otra más pública. En el primer caso se trabajó con el equipo del museo y con algunxs vecinxs que participan asiduamente sobre un mapa de grandes dimensiones para charlar, mate de por medio, sobre las problemáticas puntuales del lugar y las diversas formas en que se fueron organizando, componiendo un relato de anécdotas muy rico y teñido de una fuerte nostalgia por el White de antaño. Por la tarde pudimos recorrer buena parte del puerto y del polo, para tomar fotos, compartir impresiones e ir empapándonos de a poco de la dura realidad que se vive por esos lugares.

El sábado el Museo abrió sus puertas y se acercaron no sólo vecinxs de White sino también un interesante flujo de personas variopintas de Bahía Blanca, con quienes nos interesaba mucho generar un espacio colectivo de encuentro para aunar y visibilizar las problemáticas comunes. Como ya es la costumbre, luego de la presentación e introducción al taller de mapeo nos dividimos en pequeños grupos para trabajar durante un tiempo breve pero intenso sobre mapas de las dos localidades. Luego pasamos a la puesta en común que fue riquísima, con mapas sumamente diversos en cuanto a miradas y estilos de trabajo. Por contar algunos ejemplos, hubo quienes se focalizaron en relevar la memoria de Bahía Blanca señalando algunos de los lugares donde fueron secuestrados y desaparecidos jóvenes militantes durante la ultima dictadura, y transcribiendo algunos graffitis de diferentes épocas que las paredes bahieneses todavía atesoran. También en el mapa de White se hizo un trabajo de memoria histórica que sobre todo consistió en abordar lugares específicos para develar “lo qué había antes allí”, eso que los geógrafos llaman “rugosidades” y que nos permite leer el territorio desde diversos planos temporales y espaciales. Continuamente se pasó de la denuncia y el señalamiento de problemas a las luchas, reclamos y organización de diversos sectores. La palabra de los vecinos de White fue de vital importancia como reservorio memorioso de postales del pasado y de formas de resistencias. En varias oportunidades se presentó la inquietud de establecer de qué manera lo que ocurre en el polo afecta también a Bahía, esto fue señalado porque, según nos comentaron, muchos bahienses parecerían no percibir que la contaminación de agua y aire, los escapes tóxicos, el peligro de explosión constante, el acaparamiento de recursos escasos como el agua, el cierre de accesos públicos, o la destrucción de la costa, entre otras problemáticas, también afectan a la ciudad aunque ocurran a unos pocos kilómetros de ella. Hubo también propuestas creativas y experimentales de mapeo: uno de los grupos se saltó el plano horizontal para construir artesanalmente edificios, torres, flujos y vínculos para dar cuenta de las relaciones de poder y la concentración de ganancias entre medios de comunicación, polo petroquímico y agronegocios, estableciendo un panorama que asoció ambos territorios. Otro de los grupos trabajó con una temática particular intentando reconstruir mediante formas geométricas el circuito “legitimado” y el “alternativo” en cuanto a propuestas culturales, dando como resultado un mapa en capas que se asemejó a un cuadro de pintura concreta.

La idea del equipo del Ferrowhite es continuar trabajando estas cartografías para presentar a la comunidad diversas herramientas de reflexión, memoria y pensamiento crítico. Nosotrxs volvimos movilizadxs por la situación y muy felices de haber hecho un primer contacto que esperamos siga creciendo y nutriéndose a partir del afecto y de la creación colectiva.

Las fotos corresponden a Julia Giménez.

También puede interesarte:

Archivado en: crónicas de los talleres de mapeo colectivo

Etiquetas:

Sobre el autor:

RSSComentarios (2)

Deje una respuesta | Trackback URL

  1. iconoclasistas dice:

    Gracias Lichi, un gran abrazo para allá, que tal estuvieron las jornadas en Rosario? abrazos

  2. Lichi Levstein dice:

    ¡Hermosas las personas bahienses! ¡E iconoclasistas también! Qué alegría encontrarlas por acá…

    Saludos para ese hermoso museotallerlaboratoriocajadesorpresas, que ya se hizo un lugarcito en nuestros corazones.

    Las esperamos por Córdoba, el año que viene, para seguir tejiendo tanta picardía. ¡Arriba las que luchan!

    ¡Abrazos de parte de las gentes de las JEC!

Deje una respuesta