Estación 2011: Mapeo de Alta Córdoba y San Martín
iconoclasistas | mar 09, 2026 | Comentarios 0
Estación 2011, los mapas y los barrios
Un martes de feria, de mandarinas otoñales, estamos en Barrio San Martín: uno de los llamados “barrios pueblo”, de origen obrero. Estamos en la Plaza de los Burros. Rápidamente, alguien nos apunta -y “desburra”- que la plaza lleva ese nombre porque aquí se aprovisionaban de agua los habitantes de la zona; los burros eran los aguateros, que cargaban el agua en su lomo y la repartían casa por casa. El lugar tiene su historia como punto de encuentro; y nosotros junto a los vecinos intentaremos reconstruir eso (que no se puede ver ni tocar) sobre un pedazo de papel que llamamos mapa: la representación de un relato colectivo barrial que visibilice y ponga en valor la memoria, identidad, recursos y saberes locales, una cartografía de la historia cotidiana social, arquitectónica y urbana que no ha sido registrada aún.
Somos un grupo de extensión de la Cátedra de Arquitectura IIIA, Facultad de Arquitectura (UNC) formado por docentes, adscriptos, estudiantes universitarios y compañeros de varias disciplinas, y estamos convencidos de que Barrio San Martín es un bastión de resistencia y vida en comunidad. Hasta aquí llegamos porque nos interesa preservar estos espacios -con su gente y sus modos de vida- y tal vez podamos, a partir de los mapas, pensar conjuntamente un proyecto de transformación urbana que no implique el desalojo de los habitantes ni la pérdida de su historia. Queremos construir junto a los vecinos y sus organizaciones una propuesta alternativa al avasallante modelo de los desarrolladores urbanos.
La idea de “replicarnos en la ciudad”, viene a dar cuenta de una de las características particulares de una ciudad mediterránea enriquecida por procesos migratorios que se asientan en lugares estratégicos para su “anidación temporal”, barrios, sitios y edificios a ocupar o zonas en los bordes. Este trueque material y cultural ha conformado extrañas parejas a lo largo de la historia de Córdoba; citadinos y campesinos, obreros y estudiantes, inmigrantes y criollos. Contradicciones urbanas que se manifiestan en el territorio de la ciudad. El Taller 36AC, conformado por las cátedras de arquitectura IIIA y VIC viene realizando intervenciones de diseño y estrategias alternativas a partir del 2005 en diversos barrios de la ciudad. Interactuando con organizaciones sociales e imaginando conjuntamente programas y proyectos. Algunas de estas experiencias académico territoriales las realizamos en; Bº Clínicas con el Museo de La Reforma y la Escuela de Lenguas Aborígenes; Bº Bella Vista con la Biblioteca Popular y el Club de Futbol BV; Bº Guemes con el Teatro de la Luna y el Teatro la Cochera; Bº Alta Córdoba con la Escuela Primaria y un centenar de Tesis de grado sobre estas problemáticas. Estas experiencias nos dan la posibilidad de reflexionar sobre el “otro” ciudadano y sus derechos urbanos. Se trata de acciones empíricas y críticas al mismo tiempo donde estamos inventando posibilidades o mejor dicho mapeando dilemas e imaginarios que den cuenta del hábitat latinoamericano incorporando memorias e identidades.
-Subsuelo- Algunos talleres de (de) formación
Con la necesidad de salir del espacio cotidiano -nuestros talleres de arquitectura- nos autoconvocamos al primer taller de formación interna que realizamos en el subsuelo de la academia, el núcleo cultural. Nuestra intención fue poner en juego y discutir las ideas que teníamos sobre las cartografías, compartir las experiencias previas y proyectar conjuntamente algunas acciones a futuro. En el segundo taller profundizamos sobre algunas herramientas que nos permitieran trabajar colectivamente, entre nosotros y con otros, y ensayamos dinámicas de participación. Para ese entonces ya estábamos en un segundo piso, todavía sin ventanas, pero con ganas de arribar a la superficie barrial.
-Planta Baja- Talleres con vecinos y organizaciones
Nos acercamos a San Martín a partir de sus organizaciones e instituciones sociales, ya que nos interesa enredarnos con actores colectivos y sumar nuestros aportes (miradas y herramientas) al trabajo comunitario que se viene realizando. Nos encontramos con un barrio que vive intensamente el espacio público, con gran cantidad de grupos y organizaciones, con diferentes estrategias sociales y territoriales; nos recibieron abiertos y entusiasmados a ponerle papel y colores a los relatos para ir armando entre todos los mapas de San Martín.
Primero llegamos al Centro Cultural San Martín, un espacio autogestionado que funciona en lo que fue una antigua panadería y donde actualmente se hornean estrategias de integración desde la recreación y el deporte para los niños y jóvenes del barrio. Allí diseñamos, con los talleristas del Centro Cultural, un ciclo de tres encuentros donde mapeamos el barrio desde la mirada de los niños. Guiados por los chicos realizamos diversos recorridos y reconstruimos un mapa señalizando los lugares de apropiación y juego, los personajes y sus relatos.
También nos acercamos al dispensario Padre Nasser que funciona en un espacio cedido por la parroquia San José Obrero. Allí se juntan los vecinos más antiguos del barrio, que mantienen viva la memoria colectiva del lugar; con ellos señalizamos en el mapa los lugares más representativos para la identidad del barrio, tanto por su importancia histórica como por la suma de vivencias que ha tenido lugar en ellos y los marcan de manera especial.
Finalmente, el taller de jóvenes en el Colegio Echeverría quería conocer la mirada sobre el espacio público, la vida barrial y las instituciones que tenían los estudiantes. Asimismo, el trabajo con ellos apuntaba a conocer sus demandas: ¿Qué quiere el adolescente de la escuela, el barrio y la ciudad? ¿Cuál es su perspectiva como ciudadano?
Martes de Feria, taller de arquitectura en el barrio
Algunos talleres de arquitectura se trasladaron a la plaza del barrio, y a las calles de San Martín. Aprovechamos los martes de feria para discutir “in situ” los proyectos -de espacio público, equipamiento y vivienda- que los alumnos de la cátedra realizan como ejercicios de formación. De esta manera los estudiantes hablan con los vecinos, realizan entrevistas y se ensayan posibles estrategias de intervención arquitectónica que luego se profundizan en los talleres de la facultad.
Finalmente, los trabajos se exponen en la plaza, ya que nuestra idea es que los vecinos participen, modifiquen u opinen sobre aquello que será su propio espacio. La arquitectura, y la ciudad, es una construcción colectiva que involucra a variados actores con diferentes intereses y miradas políticas, entre los cuales el arquitecto es uno más.
El plenario barrial
Cuando emprendimos este proyecto, una de nuestras referencias fue el trabajo de mapeo colectivo que vienen desarrollando los Iconoclasistas. Conocíamos su experiencia porque algunos de los integrantes de nuestro grupo habían participado de los talleres y nos pareció interesante encontrarnos para compartir e intercambiar ideas sobre el mapa como herramienta política de acción, y para profundizar en la metodología y dinámica de trabajo. En un principio, la idea fue un taller de formación interna para el grupo de extensión, pero a medida que fuimos avanzando en el trabajo barrial, fuimos madurando la idea (y vimos la necesidad) de invitar a diversas organizaciones e instituciones a un taller-plenario de mapeo en el Colegio Echeverría.
Y fue así que llegamos al día del encuentro y la biblioteca de la escuela desbordó de vecinos, estudiantes y personas de diferentes organizaciones con ganas de encontrarse y compartir miradas sobre el barrio: docentes de la Escuela Primaria San Martín IPEM 7, del Colegio Secundario Echeverria IPEM 103, de la Escuela Yrigoyen, integrantes del Centro vecinal San Martín, militantes del Colectivo Villa Los Galpones, del Centro Cultural San Martín y del Centro Miguel Mozzé, trabajadores del Dispensario Padre José Nasser, personas de la Parroquia San José, vecinos de barrio San Martín, estudiantes y docentes universitarios. Y ocupamos pasillos y aulas y sillas y mesas, y luego de una charla introductoria desplegamos los mapas. Organizados en cuatro grupos, trabajamos sobre mapas de barrio San Martín, de Alta Córdoba y de la Ciudad.
Una, dos, mil córdobas
Con el mapa de Córdoba en blanco y negro y un manojo de fibras de colores, los arquitectos -apresurados- amagamos con mapear la realidad desde el punto de vista en que generalmente lo hacemos: marcar el río, señalar los grandes vacíos, ubicar la circunvalación. ¿No estamos marcando lo obvio? dijo alguien. Y entonces, con el aporte del grupo entero, empezamos a señalizar conflictos, resistencias, actores, organizaciones, contradicciones, luchas y esperanzas que definen nuestra realidad cotidiana. Reflexionamos entonces sobre las diferentes representaciones e imágenes de la ciudad. Por un lado, la Córdoba marketinera que viene colonizando territorios y espacios públicos en áreas centrales y parte de los barrios que la rodean (Nueva Córdoba - Gral Paz - Alta Córdoba, y siguen avanzando…) Allí se materializan fuertemente las inversiones de los agentes privados -desarrollistas- y muchas veces el Estado “colabora” porque es la imagen que se quiere de la ciudad, “son burbujas dentro del mapa de la ciudad”. Se trata de políticas de “embellecimiento” en sectores estratégicos de la ciudad que siguen beneficiando a los inversores y están destinados a un sector homogéneo de la población. Por eso nos preguntamos ¿los espacios públicos son públicos para quién? “Muchos alumnos del Secundario de Barrio San Martín no conocen ni siquiera el Patio Olmos, imaginemos entonces lo que les cuesta llegar al centro de la ciudad a los jóvenes de los barrios pobres de la periferia, que luego son discriminados y estigmatizados” comenta una docente.
También reflexionamos sobre la Córdoba invisibilizada, esa que queda afuera de lo que “se quiere vender”, la que no se quiere mostrar. La que es desalojada violentamente a la periferia y se reconstruye como puede, con la lucha cotidiana de los vecinos, con organización y con resistencia. Entonces señalizamos una Córdoba movilizada y organizada: la lucha de las Madres de Barrio Ituzaingó contra la contaminación ambiental y las fumigaciones con agrotóxicos que afectan terriblemente la salud de los vecinos, la coordinadora anti-represiva que intenta frenar el abuso policial y la anulación del código de faltas, la resistencia histórica al desalojo de los vecinos en villa la maternidad, el estudiantazo y la represión del 15 de diciembre del 2010, las bibliotecas populares, los espacios culturales barriales y las murgas como espacios de lucha, encuentro y recreación.
Con los pies en el barr(i)o
Desde el “vuelo de pájaro” vamos aterrizando nuevamente en la histórica plaza de los burros. “Es interesante trabajar sobre mapas a escala barrial, en un sector, porque el mapa humaniza; y podemos reconocer a los actores barriales y las instituciones y su relación con los conflictos y potencialidades” apunta un geógrafo, haciendo referencia a la importancia de profundizar la mirada sobre territorios acotados, y argumentando que a veces las visiones macro no dan espacio a estos intercambios.
“Este mapa tenía todo negativo fue difícil empezar” comenta el segundo grupo, e inmediatamente se plantean miradas contrapuestas sobre la plaza de los burros. “Es un espacio físico degradado”, dice un estudiante de arquitectura y utiliza un icono para marcarla, pero los vecinos opinan que la plaza es el lugar del barrio con mayor apropiación y que no la ven deteriorada. Reflexionamos sobre el rol del arquitecto y el grupo le reclama a la academia la distancia que existe entre las necesidades reales y las valoraciones y practicas profesionales. Alguien propone bajar los niveles de juicio disciplinar y escuchar los problemas de los vecinos, “debemos transgredir las fronteras disciplinares, apuntar a una formación más humanista y política”.
También surge el problema del deterioro ambiental. “En el barrio ya casi no hay árboles, los vecinos los van sacando, hay una campaña para destruir todo lo que tiene hojas” señala metafóricamente un vecino. Reflexionamos acerca de que los barrios de la zona usan el predio de la Villa Los Galpones como un basural y luego estigmatizan a los vecinos como “sucios”. La contaminación genera muchos problemas de salud. Y se plantea una segunda cuestión: ¿quién/es son los responsables del mantenimiento de los espacios públicos? Algunos dicen que es incumbencia del Estado, pero otros responden: “el Estado somos todos”. La discusión gira en torno a la apropiación y la responsabilidad de los ciudadanos sobre el espacio público, la representación estatal y el rol de las instituciones como vinculo entre estos dos estratos. Se propone constantemente la incorporación de la acción vecinal en temas que los involucran directamente. “La plaza está diagramada para otro tiempo que ya no es hoy, hay que rediseñar la plaza en función de las nuevas necesidades” plantea el cura párroco, dando el envión necesario para que una vecina reconstruya la historia de la plaza desde su origen como pozo de agua y punto de provisión, luego los baños públicos, el surgimiento de la Escuela Artesanal de Tejidos y finalmente la Escuela Echeverría.
La discusión vuelve a la problemática institucional. “En el mapa, vemos que los íconos sobre las problemáticas barriales están concentrados en las instituciones, en los lugares públicos; todos tenemos responsabilidad en el cambio de esta situaciones” y se plantea la necesidad de recuperar esos espacios, como puente entre lo individual y lo colectivo. Suena a primera conclusión: si la escuela, la iglesia y las instituciones se abren al barrio se puede reestructurar el espacio público desde adentro.
Compartimos un tercer mapa. Profundizamos sobre la presencia del Estado en el territorio y la negación de las instituciones al barrio como conflicto. Las maestras cuentan que el polideportivo Cerutti -que es municipal- no presta el espacio para actividades físicas de las escuelas. Un vecino reclama que el Centro Vecinal abra las puertas al barrio y deje de funcionar “privadamente” para la comisión directiva. También se propone que la iglesia quite las rejas de su perímetro.
Finalmente se expone un problema coyuntural y sentido como es el cierre irregular y violento de una escuela secundaria donde asisten jóvenes de villa Los Galpones que serán trasladados a otro secundario en Villa Cabrera. “La escuela, acá, se entiende como espacio de contención y de pertenencia de los chicos, además de los conflictos de distancia entre barrios que trae el traslado. La escuela tiene que ser un lugar donde los jóvenes de la villa se hagan visibles. No se reconocen sus derechos, la policía los para por la calle y los detiene arbitrariamente” comenta una docente. En relación con este tema, recordamos el proyecto que pretende instalar cámaras en cincuenta escuelas de la ciudad. Un sistema de control y vigilancia que supone que nuestros jóvenes son “sospechosos”.
Alguien menciona las “instrucciones de mapeo” y recuerda los iconos que hacen referencia a cómo las problemáticas afectan al hombre y al cuerpo. Entonces cuenta que los utilizaron para señalizar la cárcel; allí los cuerpos están atravesados por la discriminación, la soledad, las adicciones, el olvido. Un grupo de vecinos rechaza la presencia de la cárcel en el barrio, dice que “inspira miedo”. Se reflexiona sobre la criminalización de las familias de los criminalizados, haciendo referencia a la presencia de los familiares de los detenidos en el barrio. También se reclama que no hay debate sobre las cárceles. “Cuando tuvimos que señalar el Penal de San Martín en el mapa, todos se dieron vuelta y se hicieron los distraídos” dice un estudiante y militante barrial, y reflexiona que hablar de la cárcel tiene que ver con reconstruir la memoria colectiva, recordando su funcionamiento como centro de detención clandestino durante la última dictadura y rememorando a las treinta y un personas desaparecidas en la UP1. Agrega que actualmente las cárceles argentinas están llenas de pobres. Una docente plantea que es un tema difícil, que hay muchos padres de los niños que asisten a la escuela que están detenidos. Es una cuestión muy dolorosa y por eso no se la trata. Alguien también rescata que hay una cronología de la cárcel. El horario de visita es un horario feliz, como así también cuando se abren al barrio los espacios de producción. El intercambio de opiniones concluye en la importancia de reflexionar sobre estos temas dolorosos para ir construyendo un posicionamiento, porque son temas que forman parte de nuestra identidad y nuestra memoria y que sólo problematizándolos podemos generar conciencia y cambio.
Finalmente llegamos al cuarto mapa; el de las resistencias y de los sueños. En el plano vemos que todas las flechas van hacia la plaza: “contaminación y felicidad en la plaza” dicen irónicamente. Acordamos que los burros es el lugar de encuentro. Ahí confluyen todos los actores, no hay diferencias sociales; están el bar de cacho, la iglesia, la escuela, los scouts de los sábados, la murga, los pibes que se juntan en la esquina, el juego de los niños, la feria… es un lugar de intercambio generacional. Mientras se avanza en la puesta en común, descubrimos que las potencialidades están en el mismo lugar que los puntos de conflicto. Y pensamos que el conflicto es una oportunidad para la interacción entre vecinos, es una herramienta, es una situación que se puede capitalizar en intercambio, en organización, en amistades, en problemas resueltos o a resolver, pero entre todos.
Siempre hay una visión positiva del territorio. Es que San Martín es un barrio con historia, y ese es su capital. Continúa siendo un espacio de identidad y memoria viva, muy diferente a lo que se está construyendo como alternativa de transformación urbana: la anomia. Es en las instituciones donde se expresan las contradicciones y en el espacio público donde se materializan las estrategias de las escuelas, de las diferentes organizaciones, de la universidad. Hay muchos grupos que desde diversos lugares luchan, sueñan, proyectan y construyen estrategias de integración social y eso es positivo porque es un espacio de democracia. Mientras tanto la maestra apunta “¿Y que hacemos con los corazones? Nos sobraron un montón de estos iconitos… los peguemos por todos lados, porque los lazos afectivos y humanos nos movilizan y están siempre presentes”.
Y llega otro martes de feria, esta vez con frutas primaverales, estamos de nuevo en la plaza de los burros, los vecinos se acercan a la muestra de los proyectos que los estudiantes pensaron para el barrio, recuperando signos, espacios, memorias, deseos, materiales con los que conforman sus “obras”. Somos una burrada pastando, musicando, mateando, una encrucijada en el recorrido de los vecinos que pasaban con las manos ocupadas con bolsitas llenas de fruta y verduras. Y al caer el sol simplemente se van retirando hacia algún lugar de la ciudad, con una extraña mueca en sus caras…
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